1.- Lo primero que precisa quién va a tomar una sauna, es disponer de tiempo. Tomar una sauna con prisas porque se llega tarde a una cita es echarla a perder, ya que de ella no sólo pueden aprovecharse sus posibilidades, sino también sus beneficios para el espíritu.
2.- Provéase de los accesorios de baño necesarios para lavarse, de una toalla para secarse y otra para sentarse sobre el banco de sauna, y de un albornoz o toalla de baño para un eventual paseo al aire libre.
3.- Después de haberse desnudado, tome una ducha caliente para precalentarse, acompañada de un enjabonamiento para limpiar y abrir los poros de la piel. Esta ducha presauna es muy importante si ha transcurrido más de una hora desde la última ducha higiénica.
Es una buena norma antes de entrar en una sauna, fijarse en la temperatura de los pies. Si estuvieran fríos, indica que la circulación periférica es insuficiente, masajéelos o efectúe un baño caliente de pies para calentarlos.
Séquese bien y sólo ahora puede entrar en la cabina de sauna. Puede humedecerse la frente y el cabello para no sentir opresión por el calor existente en la sauna.
4.- Entre en la cabina, siéntese durante algunos minutos sobre el banco inferior, para permitir al organismo habituarse al calor. Los pies deberán mantenerse a ser posible, a la misma altura del banco sobre el que se siente, por lo tanto manténgaos siempre que pueda ligeramente elevados.
Al entrar percibirá una ligera sensación de opresión respiatoria, debida a la diferencia de temperatura, sensación que desaparecerá en el transcurso de algunos segundos y que no debe confundirse con una alergia a la sauna.
Durante el transcurso de la sesión será más placentero respirar por la boca que por la nariz. Hable poco y conténtense de disfrutar del calor.
En el momento en que se encuentre ambientado, túmbese o siéntese sobre el banco superior. Súbitamnete aparecerá la transpiración en los primeros minutos, aunque puede no ser abundante. Quien no comience a sudar inmediatamente lo hará seguramente con el tiempo, recuerde que la sauna es sobre todo un tratamiento destinado a hacer sudar.
Evite tener durante la sesión de sauna, reloj de pulsera, cadenas al cuello, sortijas, pulseras o cualquier otro objeto que pudiera producir quemaduras.
Para comprobar la duración de la sesión de sauna se utilizarán pequeños relojes de arena o relojes de pared situados en el exterior, de forma visible desde dentro de la sauna, ésta primera sesión no debe superar los 12 minutos.
No intente permanecer en la cabina de sauna más tiempo, aunque no haya sudado todavía. UNa exposición continuada por más de 15 minutos en el calor de la sauna es muy fatigosa para el organismo.
5.- Es necesario, después de la sesión de sauna, refrescar el organismo, con el fin de descargarlo del calor almacenado. Este refresco será más ventajoso si se toma suave y uniformemente. Al salir de la sauna es suficiente tomar una ducha ligeramnete templada o mejor fría, frotando la piel y hacer algunas inspiraciones profundas de aire fresco para aplacar la respiración y las pulsaciones.
Es necesario evitar cambios bruscos en el organismo, por lo tanto entre en la ducha comenzando por las extremidades o bien permanezca durante unos minutos entre la sauna y la ducha para refrescar la piel con el sólo contacto del aire. El período de refresco debe duara de entre 10 y 12 minutos.
Si las duchas de agua fría impresionan demasioado al cuerpo, se puede utilizar agua templada, sobre unos 25ºc.
Es conveniente, depués del período de refresco tomar un baño caliente de pies para activar la circulación.
Antes de volver a entrar en la sauna, debe secarse bien para evitar que le ambiente se humedezca demasiado, sobre todo en las saunas públicas, donde debido al gran número de saunistas que entran, se llega a crear una excesiva cantidad de vapor.
6.- Volver por segunda vez a la cabina de sauna. Antes de finalizar esta segunda sesión, vierta sobre las piedras calientes un cazo de agua, no demasiada, y de esta forma obtendrá una ligera nube de vapor que se disipa rápidamente, que hidrata la atmósfera y sobre todo aumenta el calor de la sauna.
Los finlandeses denominan a este momento "Loyly", término que traducido vendría a ser algo así como "golpe de vapor". Una costumbre muy agradable consiste en perfumar ligeramente el agua que se vierte sobre las piedras calientes, utilizando aromas diversos como Eucaliptos, Espigol, Romero, Naranja, Pino, Mentol, etc. Se puede repetir esta operación dos o tres veces, pero no conviene abusar ya que las piedras se enfriarían demasiado y se elevaría exageradamente el grado higrométrico en el interior de la sauna, cosa que ocurre con frecuencia en las saunas públicas, donde la gente que no tiene demasiada experiencia en el tema de baños, vierte a placer agua sobre las piedras.
En este punto es eficaz seguir una costumbre finlandesa que consiste en golpearse ligeramente con ramas de abedul mojadas previamente en el cubo de agua perfumada.
En un amplio estudio de investigación realizado en Heldelberg, en el que participaron más de 1000 personas que fueron controladas durante más de 10 años, se llegó a la conclusión de que quién toma saunas con cierta regularidad vive más años. Sea porque con ellas se entrena mejor el aparato cardiocirculatorio, o porque los amigos de la sauna viven también más sanamente, el caso es que los resultados fueron más notorios entre quienes tomaban sauna con frecuencia.
La Sauna no sólo relaja y limpia nuestro cuerpo de ciertas toxinas, sino que además constituye un buen remedio cabe destacar:
- Bronquitis crónica: por activar la irrigación de la mucosa bronquial
- Asma bronquial: por el efecto antiespasmódico de la sauna
- Estado de hipotensión e hipertensión controlada por medicamentos.
- Reumatismo de los músculos, tendones, etc.
- Espasmos musculares y nódulos musculares (miogelosis).
- Trastornos circulatorios de la cubierta externa de nuestro cuerpo.
- Trastornos del sistema nervioso.
- Estados depresivos.
- Trastornos de la Menopausia.
Hemos creído interesante introducir en este capítulo las respuestas a dos preguntas que la gente se hace normalmente.
¿Adelgaza la Sauna?
Evidentemente tras la toma de saunas el líquido eliminado disminuye transitoriamente nuestro peso corporal, pero este líquido debe reponerse, al menos en parte, ya que procede del que rodea y baña los tejidos. Por ello, es conveniente beber agua, zumos de frutas o infusión que pide nuestro cuerpo con lo cual no sólo apagamos la sed, sino que además le aportamos salud.
No obstante, la sauna si que resulta un buen incentivo para seguir una cura de adelgazamiento, pues al deambular desnudo por ella podemos apreciar mejor los kilos de más que vamos arrastrando.
¿Existe límite de edad para tomar la sauna?
Según han demostrado numerosas experiencias, los niños pequeños, ya a partir de los 15 meses de edad, pueden tomar y sacar provecho de los efectos beneficiosos de la sauna, siempre que la tomen correctamente.
La capacidad de reacción del niño es mayor que la del adulto, por lo que los estímulos térmicos deberán ser menores en ellos. Esto se traduce en la conveniencia de que su tiempo de permanencia en el interior de la sauna sea menor que en el adulto y que alguien les acompañe y dirija en lo que deben hacer.
En un estudio realizado en Annaberg (Alemania Oriental), se sometió a los niños de una guardería infantil a la toma de saunas durante todo el invierno, con lo que se observó que tales niños enfermaba mucho menos en catarros y gripes que el resto de los niños, a la vez que su apetito mejoró y se mostraron más activos durante el día y durmiendo mejor durante la noche.
En cuanto a los ancianos, no existe ningún motivo por el cual no puedan usar la sauna como los demás y esto se confirma con la frase: Toda persona que pueda andar por sí misma puede ir a la sauna sin temor de morir.
Diabéticos
No conviene someterlos a temperaturas ni frías ni calientes, por lo que evitarán estar demasiado tiempo en la sauna, así como los baños directos en la pileta de agua fría.
Enfermedades Oculares:
En pacientes con una presión intraocualr aumentada, la sauna no ejerce ningún efecto negativo. No obstante, como la regulación de temperatura dentro del ojo es dificultosa, es preferible que aquellas personas con dolencias oculares degenerativas y crónicas se coloquen un paño mojado en agua fría sobre los ojos mientras tome la sauna.
Enfermedades inflamatorias agudas de los órganos internos:
Especialmente cuando revisten cierta gravedad (hígado, riñón, corazón, etc.) no deben tomarse saunas durante su padecimiento ni varios días o semanas después.
La decisión deberá tomarla un médico.
Epilépticos: Si poseen una tendencia repetida a padecer ataques convulsivos, no deberían tomar ninguna sauna.
Hipertiroideos: Los pacientes con una hiperfunción de su glándula tiroides (pulso rápido, nerviosismo, sudación, etc.) deberían evitar la visita a la sauna mientras no solucionen médicamente tal trastorno. También quienes padezcan un severo hipertiroidesmo.
Cancer: A pesar de que la hipertemia ejerce un probado efecto anticancerígeno y para ello se han empleado los baños hipertérmicos, el efecto hipertérmico de la sauna sólo resulta notorio a nivel de la piel, siendo de poca magnitud en el interior del organismo. No obstante, por su efecto antidepresivo, la sauna resulta un apoyo en el tratamiento de personas con esta enfermedad.
Sin embargo, hay médicos que se openen, pensando que al activarse la irrigación de los tejidos se favorecería a la difusión de la enfermedad, aunque esta posibilidad parece más teórica que real.
La decisión particualr en cada caso, debería recaer sobre los médicos que tengan experiencia en la sauna.