Más de treinta senderistas disfrutaron de la última ruta de la temporada, encuadrada en el entorno costero de los Caños de Meca

Los senderistas del Mercantil se dieron cita, para emprender la ruta de mayo, la última de la temporada, a las 12:00 h. del pasado sábado 24 de mayo en las Instalaciones Deportivas de nuestra entidad, con la salida del bus hacia costas gaditanas.
Debido al entorno costero en el que se encuadró la ruta de mayo, la salida de los 37 participantes se retrasó respecto al horario del resto de las citas del año, hasta las 12 de mediodía, con el objetivo de adaptarse a las previsiones de la marea y de que la playa se encontrase en óptimas condiciones para ser visitada.

La ida, directa hasta los Caños de Meca, dejó a nuestros socios en la parada de autobuses desde la que partieron hasta el Faro de Trafalgar, uno de los lugares a visitar en esta ruta. En este punto, los senderistas almorzaron para reunir fuerzas y continuar con su travesía.

El día se presentó especialmente soleado, y la suave brisa que soplaba de levante les hizo muy ameno el camino, evitando el calor. Este clima dejaba el mar transparente cerca de la costa, pero rizado y de un color azul intenso al horizonte.
Tras el almuerzo, y varias fotografías que nuestros socios tomaron para inmortalizar el bello entorno en el que se encontraban, comenzó la fase más intensa de la ruta.

Los senderistas tenían por delante toda la costa que, aunque a priori parecía larga, se hacía cada vez más complicada, a medida que se aproximaban al acantilado, que constituyó el plato fuerte de la ruta.
En esta localización, parte del grupo decidió asentarse y disfrutar del paisaje, mientras que los más valientes se animaron a desafiar las enormes rocas que debían atravesar para continuar con el recorrido programado.


Los senderistas que siguieron con la ruta tuvieron que trepar, saltar y reptar hasta un kilómetro y medio para, finalmente, alcanzar la Playa de las Cortinas. En ésta, un arroyo caía resbalando por la pared del acantilado, que constaba de unos 100 metros de altura sobre la boca de una cueva formada por el efecto del mar y el oleaje.

Una vez llegados a la “meta” de esta ruta, nuestros socios retrocedieron hasta encontrarse con la parte restante del grupo, para emprender el camino de vuelta al bus.
Los senderistas llegaron a las Instalaciones Deportivas a la hora estipulada, habiéndose enfrentado a la última ruta de la temporada, sin duda, una de las más duras que recuerdan, pero con el recuerdo en la retina de una experiencia inolvidable.







